Estos cuatro pasos esbozan un camino claro desde el estado actual hasta la mejora sostenida. En primer lugar, hay que documentar cada paso del flujo de trabajo operativo de principio a fin para establecer una imagen única y precisa. A continuación, el flujo requiere un análisis exhaustivo para descubrir los cuellos de botella y priorizar las oportunidades de mayor impacto. Una vez reunidas las pruebas, hay que definir con precisión qué significa "óptimo" para el contexto empresarial específico, incluidos los resultados para los clientes y los equipos. Por último, hay que alinear los procesos de trabajo de toda la cadena de valor para que cada agente comprenda su función, los traspasos sean explícitos y todo el sistema funcione como un flujo coordinado y predecible.